Eunucos en pos de sus picos: el movimiento gay en las Américas

Eunucos en pos de sus picos: el movimiento gay en las Américas

a-gay-couple-just-married

Tras conversar con muchas personas involucradas con la lucha por los derechos civiles o el matrimonio homosexual en los Estados Unidos y en Chile (o al menos conocer a personas involucradas), percibí unas diferencias esenciales en los dos campos, las cuales siendo la forma de presentar la comunidad gay y posiblemente las metas de la lucha en sí.

Esencialmente la lucha norteamericana se predica en presentar la persona, el cuerpo, y la vida de los homosexuales como lo normal, lo cotidiano, y  lo normativo. Los homosexuales, según la propaganda de los medios enfocados en el matrimonio gay estadounidense (hablo especialmente de grupos como la Campaña de Derechos Humanos – en inglés HRC) son “gente como uno” hasta que se convierten en la caricatura irreconocible. Según la propaganda, no existen diferencias de  punto de vista, anhelos personales, experiencia del sexo, o mundo social entre los homosexuales y heterosexuales.  En la narrativa de ellos, la sexualidad es divorciada de la persona y el cuerpo del homosexual.  La campaña “igual” con el famoso símbolo ubicuo “=”,  ejemplifica esta tendencia de convertir los homosexuales de verdad en monitos caricaturescos de plástico, con los actores representando gays siendo los hombres muy hombres, y las mujeres muy mujeres. Son gente como “nosotros”.

Además en representaciones positivas de televisión, los gays también son gays eunucos. Hay poco relacionado con deseos sexuales en sus vidas. Nunca tienen sexo al azar. Nunca experimentan con nuevas formas de sexo. Nunca sienten nada de deseos para la gente que les rodean, ni envidia por el prestigio inmérito heterosexual. En resumen, en  la imagen “positiva” de los homosexuales norteamericanos, se quita el sexo, se quita la personalidad, se quita la sociedad y el ámbito real de ser gay y conocerse con otros gays, y se quita la ira que muchos tienen, abierto o secreto, hacía las estructuras de poder que nos rodean.

Lamentablemente, los gays representados en narrativas televisas positivas quedan alterados drásticamente en todos sus aspectos. En una frase, son muñecos de la especie más grotesca. La esencia de lo positivo de los gays es que son mascotas de mujeres, buenos para ir de compras y chismear acerca de los personajes más importantes. Específicamente: en sus hábitos, son afeminados y indefensos, aunque parecen hombres superficialmente y hablan con la voz grave y tienen músculos y son delgados y nunca gordos. En sus actitudes hacia la sociedad, son siempre sumisos y nunca enfadados con sus posiciones sociales inferiores – otra cosa que vale mencionar es que usualmente son de la clase media-media/alta, blancos, y bien vestidos. En sus deseos, siempre quieren lo que cada “buena mujer” quiere: un  esposo (que también parece hetero pero y carente de deseo sexual) que se casa con él y la vida “normal y estándar” con hijos y casa grande etcétera.  Desterrada y exiliada queda la representación del homosexual con deseos sexuales y usos diferentes de los roles de género que no sean conformes con lo normativo. Es la tiranía de las audiencias.

La meta y resultado de todo este proceso de fabricación, es crear una variedad de homosexual que será respetable en los ojos de los heterosexuales más conservadores de los EEUU. El acto de dirigir y difundir las imágenes “positivas” tiene menos que ver con promover la confianza en sí necesaria para los homosexuales menores, y representar de una manera realista las personas, sino tiene más que ver con alterar la idea de ser homosexual hasta que sea conforme con los conceptos moralistas de unos grupos dominantes del país.

El Grito

La alteración de la imagen de lo gay por esta causa me parece algo detestable. No reconozco a mis amigos ni a yo mismo en las representaciones difundidas en los medios. Los homosexuales como cuasi-heterosexuales (del tipo más aburrido y conservador) es casi tan horrendo como la representación de homosexuales como asesinos en serial, pedófilos, drogadictos, fuentes de enfermedades, y lo demás de estereotipos peyorativos.

El error de la estrategia norteamericana se radica en alterar lo gay hasta que sea (parcialmente, posiblemente, tenuemente) conforme con el juzgo conservador, pues supone implícitamente que lo diferente nunca puede merecer el mismo nivel de respeto ni derechos que lo establecido, lo conservador y lo “normal”. Debemos cambiarnos para que los adventistas del séptimo día, los mormones, la iglesia católica, etcétera, nos acepten. Gracias pero no me interesa intercambiar la autonomía por unos mendrugos de tolerancia. No me atrevo a llamarlo respeto.

El argumento actual de los medios norteamericanos pro-gays de hecho es otro tipo de opresión, es la opresión interna dirigida hacia nosotros mismos, urgiéndonos a adoptar los grilletes de nuestros enemigos. Adoptar los usos de los conservadores nos generará los derechos. No – los derechos no surgen de tener una hipoteca y cuatro hijos y matarnos con el tedio tradicional. Tengo otro argumento mejor: lo razonable y justo en pro de los derechos gays se basa en el hecho de que los homosexuales son seres humanos de carne y hueso con pensamientos, aspiraciones, talentos y aportes iguales a los heteros más heteros – y cuyo valor moral no se basa en sus niveles de conformidad con la gama artificial de posturas normativas heterosexuales.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s